Este artículo pretende ser una aportación para la vida cotidiana, para a través de la toma de conciencia en cada momento poder conectar con la vida y cultivar nuestra salud física, mental y emocional. Me gusta pensar que cada momento de vida es un baile entre nuestro mundo interno (órganos, músculos, pensamientos, emociones) y el mundo externo (movimientos, el ambiente donde me muevo y las personas con quien me relaciono).
Desde que empezamos a existir todo es danza, danza de dos seres humanos, de miradas, de caricias, de espermatozoides y ovocitos que se encuentran y desencuentran. El óvulo y el espermatozoide establecen una coreografía única en un momento y en un lugar, fusionándose en un nosotros, e inician una cocreación que no se detiene desde esa fusión; lo primero que se crea es el corazón, latiendo con la sangre de la mamá, y compartiendo ritmo y melodía cocrean cada milímetro de nuestro ser, llegando al parto en un baile de contracción y relajación, entre la madre y el bebé, único e irrepetible.
Parafraseando a Gershen Kaufman, tras el nacimiento prosigue la danza compartida, una relación, donde tocarse y abrazarse es necesario para sobrevivir, identificarse, diferenciarse, afirmarse y empoderarse para crecer y construirse.
Estar vivo es danzar, con la tierra, con el aire, con el fuego, con el agua, con el frío y/o el calor, con el estómago vacío o lleno, con los esfínteres relajados y/o tensos, con el pecho de la madre cuando somos amamantados, con la mirada, los brazos, la voz de mamá y/o de papá y/o con mis hermano/as, con el otro; de esta danza y este contacto depende nuestra supervivencia.
Esa danza con el otro, en la que esto consciente de que me pasa, con la persona o actividad que estoy realizando, con un lugar donde me encuentro, tomando contacto con mi experiencia corpórea, mi danza, puedo así estar presente, darme cuenta que necesito y desde ahí hacer ajustes como: pedir, dar, retirarme, poner limite, acercarme, etc. En psicoterapia se llama autorregulación organísmica, es la capacidad que tenemos en el aquí y ahora de regularnos y encontrar cierto equilibrio en el momento presente.
¿Qué nos pasa cuando no estamos presentes? Que dejamos de tener contacto con nuestros movimientos internos, con nuestros músculos, con las sensaciones y con el mundo externo. Confundimos lo que pensamos e imaginamos con la realidad.
Estar presente, es sentir cada inhalación y exhalación, a veces profundas y relajadas, otras veces cortas e inquietas, este contacto solo con respirar nos dice que danza estamos experimentando y como podemos regularnos para nuestro autocuidado. Si estoy inquieta, igual necesito apoyarme y acompañarme en ese momento, tratar de respirar mas profundo, escribir sobre lo que pienso y me activa, darme espacio para calmarme y/o compartir mi inquietud con alguien de confianza.
O sea, cuando estoy presente y me doy cuenta de mi estado, por ejemplo, que el corazón late muy rápido, puedo atender en la medida de lo posible, intentar respirar mas lento, caminar mas despacio.
Si no me doy cuenta entonces la salud cotidiana la pierdo, ya que bailo de manera desincronizada, sin tomar conciencia de como esta mi cuerpo, sin regular la velocidad, los saltos, las piruetas y ahí pierdo el equilibrio.
Por ello te propongo algunas claves para en la vida cotidiana estar presente:
- Durante el día, date 5 minutos cada tanto, para darte un espacio para conectar con tu interior. Conecta a nivel sensorio perceptivo, es decir, percibir las sensaciones. Por ejemplo: tensión en la barriga, el pecho abierto, los hombros pesados…
- Cada sensación me informa de un estado, así que, se trata de establecer un dialogo con tu cuerpo, y a través de estas sensaciones descubrir que necesito, quizás relajarme, abrazar, descargarme, estirarme, etc.
- Date cuenta de que estas necesitando y cuando puedes atenderte.
- Observa que pasa cuando te atiendes.
- Esto lo puedes trasladar a las relaciones, date cuenta que percibes con cada persona con la que interactúas, con que necesitas compartir con ellas.
A esto le podemos llamar el darnos cuenta de nuestra danza interior y la danza con los demás y la vida.


