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En la sociedad actual asociar parto a dolor es bastante generalizado. En los últimos 60 años en España el momento del parto se asocia a una situación que se ha de atender como una emergencia médica, parecería como una situación en la cual peligran las vida de la mama y/o del bebe, que requiere intervención médica para que suceda de forma adecuada.
 
 
 
 
Así que, en nuestro mundo occidental actual, para que el momento de dar a luz sea atendido adecuadamente ha de ser en el entorno hospitalario. Ingresando en urgencias, conllevando inseguridad por parte de los progenitores e intervención sanitaria (obstetra, enfermero/as, pediatras, matrona/es, .) Las historias que desde la infancia vemos y nos cuentan, por ejemplo en el cine, suelen estar en torno al dolor, hospitalización, lo/as médicos, sangre, gritos y llantos. Cuando nos comparten experiencias en torno al nacimiento personas cercanas familiares, amigas, vecinas… relatan vivencias de gran intensidad en la mayoría de los casos, traumáticas; “cuando llegue al hospital estaba que no aguantaba las contracciones”, “lo que me dijo la ginecóloga, es que me iban a monitorizar que había que controlar el proceso” “ me dijeron que dilataba muy despacio que los centímetros eran pocos”, “después de un día en la habitación me bajaron inmediatamente a paritorio para provocarme el parto”, “me dijeron que había riesgo fetal, me provocaron el parto porque no pintaba bien el ritmo del parto”, “ me pusieron oxitócica para acelerar el parto, pues iba muy lenta y después de una hora tenía una dolor tan horrible que me propusieron ponerme la epidural, sentía que me moría con las contracciones”.
 
Solo al leer estas frases, se me acelera el corazón y se me hace un nudo en el estomago, imagino situaciones que me asustan, el miedo imaginario se activa, palabras que me ponen alerta, imaginando un momento estresante, incierto y con miedo.
 
El miedo al parto se le denomina Tocofobia. La raíz de la palabra proviene del griego “tokos” (nacimiento) y “phobos” (miedo), se trata de un tipo de trastorno de ansiedad específico, una fobia, es decir, un miedo irracional e incontrolable al embarazo, durante la gestación y al parto.
 
Este miedo irracional, se debe a experiencias traumáticas pasadas por intervenciones médicas, por experiencias sexuales dolorosas, por agresiones o abusos sexuales, por haber presenciado o escuchado experiencias cercanas a la muerte por gestación, parto o abortos.
 
Este trastorno se puede clasificar como: primaria y secundaria. “La tocofobia primaria afecta a mujeres que nunca han estado embarazadas. Su deseo de tener descendencia choca con el miedo a sufrir en el parto, les preocupan los cambios que el embarazo provocará en su cuerpo y a muchas también les asusta que el bebé pueda nacer con alguna enfermedad o malformación. Muchas veces este miedo irracional ya se muestra en la adolescencia, cuando la menstruación aparece, y ya es posible tener hijos”, “la secundaría se da en mujeres que ya han tenido hijos y, generalmente, ha sido provocada por una mala experiencia durante el parto. Una situación de peligro, una mala atención médica, una anestesia que no funcionó. Aquí, más que de miedo irracional, de lo que habría que hablar es de estrés post traumático no curado o no elaborado.
Estar embarazada es un proceso natural, que forma parte de la vida de todos los mamíferos y que no es una enfermedad, ni tiene porque ser traumático durante miles de años hemos alumbrado apoyándonos en la sabiduría fisiológica, orgánica e instintiva y con apoyo de otras mujeres que habían parido y/o eran parteras que conocían ancestralmente y también desde su experiencia el trabajo del parto. Nuestro organismo, está diseñado para adaptarse a los cambios y restablecer el equilibrio, gestar y parir es un proceso natural de la vida.
 
Debes saber que este miedo irracional, es una emoción que se dispara por una experiencia pasada que se activa en el presente a través de recuerdos y que se refuerza con pensamientos recurrentes en torno al peligro, aquí y ahora no está ocurriendo lo que pensamos y atemoriza, se está fantaseando con que ocurra, y por ello, el cuerpo está diseñado para responder lo que interpretamos, sea agradable o desagradable, nuestro cuerpo no diferencia entre lo real e imaginario, confía en lo que nuestra mente piensa y cree que va a suceder ante esos pensamientos para luchar y/o huir de ese peligro imaginario.
 
¿Qué puedo hacer si sufro miedo al parto?:
  1. Acudir a tu matrona de referencia para consultar dudas medicas que vayan surgiendo
  2. Gestionar y dedicarme tiempos de calidad : 8 horas al sueño, 8 horas al trabajo y 8 horas a la vida cotidiana (deporte, nutrición, higiene, autocuidado, relaciones personales y familiares)
  3. Ajustar la carga de trabajo, y tener tiempos de descanso durante la jornada laboral.
  4. Crear ambientes familiares y de pareja, relajantes.
  5. Hacer partícipe de todo lo que va sucediendo a la pareja , tanto a nivel fisiológico como emocional, tanto antes de quedarte embarazada como cuando ya estás en gestación, compartir visitas de seguimiento, sesiones de preparación al parto, etc, etc.
  6. Practicar yoga para embarazadas y acudir cursos de educación maternal y/o preparación al parto.
 
Existen tratamientos específicos para aprender a elaborar estas experiencias pasadas, así como para disminuir el nivel de estrés y ansiedad. Cuando este miedo te hace sufrir la mayor parte del día, te hace tener problemas de sueño, pesadillas, ansiedad, pensamientos negativos e invasivos, es fundamental acudir a un/a psicoterapeuta especialista en psicología perinatal. Acudir a psicoterapia nos ayuda a reconocer lo que sentimos, pensamos y hacemos, nos ayuda a conocer nuestros funcionamientos disfuncionales y desarrollar nuestras fortalezas para potenciar , nuestra recuperación."
 
 

 

María Jesús Armas Acosta

Psicóloga y Psicoterapeuta