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Los niños y las niñas acaban el colegio, dejan atrás muchas de las actividades que han realizado durante el curso escolar y en muchas ocasiones no saben qué hacer con ese tiempo con una mínima estructura o rutina por las que guiarse. Es entonces cuando han de poner su energía, su voluntad y su creatividad para sacar adelante y con disfrute esos momentos “de aburrimiento”.

Es por eso por lo que “el tiempo libre” es tan necesario. Nos expone ante una situación que no estamos acostumbrados, nos invita a escucharnos, a pensar qué queremos hacer o si no queremos hacer nada, a reflexionar y experimentar con los recursos personales y materiales de los que disponemos y qué podemos hacer con ello. Se pone en juego la creatividad y la capacidad para impulsarnos e intentar, el experimentar el disfrute de hacer por hacer o por probar y descubrir por el camino… ¿Qué hago con esto que se me presenta y no me obliga porque no está organizado previamente? ¿Qué me apetece hacer? ¿Cuánta energía tengo para ello? ¿Y si pruebo a ver qué pasa? ¿Me aburre o me entusiasmo?

 

Es por eso por lo que “el tiempo libre” es tan necesario. Nos expone ante una situación que no estamos acostumbrados, nos invita a escucharnos, a pensar qué queremos hacer o si no queremos hacer nada, a reflexionar y experimentar con los recursos personales y materiales de los que disponemos y qué podemos hacer con ello. Se pone en juego la creatividad y la capacidad para impulsarnos e intentar, el experimentar el disfrute de hacer por hacer o por probar y descubrir por el camino… ¿Qué hago con esto que se me presenta y no me obliga porque no está organizado previamente? ¿Qué me apetece hacer? ¿Cuánta energía tengo para ello? ¿Y si pruebo a ver qué pasa? ¿Me aburre o me entusiasmo?

Cuando potenciamos esa capacidad de responder ante lo que se muestra sin estructura nos ponemos en primer lugar e investigamos, probamos, aprendemos, potenciamos nuestra curiosidad y saber hacer, nos conocemos a nosotras mismas y adquirimos seguridad personal, aprendemos a manejar la frustración y a buscar soluciones y construimos nuestra propia diversión y placer. El aburrimiento se vuelve diversión. Nos prepara para afrontar situaciones inciertas,... 

Algunas recomendaciones útiles para  fomentar  el uso lúdico y creativo del tiempo libre:

  • Servir de modelo.
  • En la organización familiar contemplar espacios de tiempo para improvisar o no hacer nada o lo que apetezca.
  • Aprovechar el “tiempo vacío”  para hacer alguna actividad en familia distinta a las habituales escuchando el sentir general.
  • Fomentar las actividades creativas, lúdicas, de utilidad cotidiana (reparar un juguete, reorganizar un espacio para mejor aprovechamiento lúdico,…)
  • Permitir y respetar un tiempo para que los/las menores puedan ellos/as mismas hacer algo que les apetezca.
  • Acompañarlos en lo que hacen, sugerir propuestas tratar de no hacer lo por ellos/as, si con ellos/as.

 

 

Cristina Santa Marrero

Psicóloga y Psicoterapeuta