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El Abuso Sexual Infantil es una de las formas más graves de maltrato en la infancia, así como una de las manifestaciones más extendidas (se da en todas las culturas y contextos sociales) y, a la misma vez, invisibles y complejas de identificar. Este tipo de violencia transgrede los límites íntimos y personales de los niños y las niñas, vulnera sus derechos y provoca consecuencias físicas, psicológicas y sociales, tanto a corto como a largo plazo.

El Abuso Sexual Infantil es una de las formas más graves de maltrato en la infancia, así como una de las manifestaciones más extendidas (se da en todas las culturas y contextos sociales) y, a la misma vez, invisibles y complejas de identificar. Este tipo de violencia transgrede los límites íntimos y personales de los niños y las niñas, vulnera sus derechos y provoca consecuencias físicas, psicológicas y sociales, tanto a corto como a largo plazo.

A nivel mundial se estima que 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños ha sufrido abuso sexual infantil (OMS, 2017). En España, los datos reflejan que entre un 10 y un 20% de la población ha sufrido algún tipo de abuso sexual durante la infancia (Save the Childrens, 2017). Las cifras revelan datos alarmantes, sin embargo, la realidad es que la mayor parte de los casos no se denuncian. Lo que conlleva a que este tipo de delitos se sigan manteniendo ocultos e invisibles en el tiempo dificultando su identificación y/o revelación, desprotegiendo de esta manera a los/as menores que lo sufren.

¿QUÉ ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?

Cuando hablamos de Abuso Sexual Infantil nos referimos a la imposición de comportamientos de contenido sexual por parte de una persona (adulta u otro menor de edad) hacia un niño o una niña, llevado a cabo en un contexto de desigualdad o de diferencia de poder, generalmente a través del uso de estrategias como la manipulación (con sorpresas, regalos, seducción, etc.), el engaño, la fuerza, la coacción o la mentira.

El Abuso Sexual Infantil puede incluir el contacto sexual (tocamientos, penetración, introducción de objetos a través de sus partes íntimas) aunque también interacciones sin contacto sexual directo como las peticiones verbales, el exhibicionismo (de órganos genitales o de prácticas sexuales), la exposición a material pornográfico, el grooming (engaño pederasta a través de redes) o el uso o manipulación de niños y niñas para producir material visual de contenido sexual.

MITOS Y REALIDADES SOBRE EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Para que este tipo de delitos pueda ser identificado y se pueda abordar de manera eficaz es importante visibilizarlo, saber cómo prevenirlo, cómo identificarlo y cómo actuar ante una posible situación de abuso. Para ello, lo principal es desmontar los mitos o falsas creencias que se encuentran arraigadas como realidades en nuestra sociedad.

 Mitos Realidades
El abuso sexual es poco común. Entre el 10 y el 20 % de la población ha sido víctima de abusos sexuales en la infancia. Sólo denuncia aproximadamente el 15 % de los casos.
Sólo lo sufren las niñas. En España, el 23% de las mujeres y el 15 % de los hombres ha sufrido abusos sexuales en la infancia.
Los/as agresores son personas con problemas mentales. No hay un perfil concreto de los/as agresores. Normalmente son personas aparentemente normales sin signos de problemas de salud mental.
Sólo se da en clases sociales bajas. Los abusos sexuales ocurren en todos los tipos de familias, ambientes sociales y culturales.
Si le ocurriera a un niño o niña de nuestro entorno cercano nos daríamos cuenta. Es difícil de detectar y revelar: normalmente los/as agresores sexuales utilizan estrategias de manipulación para mantenerlo oculto.
Los agresores son siempre hombres. También hay mujeres agresoras, aunque el porcentaje es mayor en hombres agresores.
Los/as agresores son personas desconocidas. 6 de cada 10 abusadores/as son conocidos en diferentes grados por los/as menores.
Los/as menores tienden a inventárselo y mentir. Rara vez mienten, y si lo hacen, es influenciado/a por una persona adulta.
La violencia sexual tiene consecuencias irreparables. La gravedad de las consecuencias depende de muchos factores (frecuencia y duración del abuso, grado de parentesco, existencia de otras formas de violencia, etc.).
Los/as niños/as no abusan de otros menores. A veces el/la abusador/a es menor de edad o incluso de la misma edad que la víctima y existe, además, desigualdad de poder. Tener en cuenta que el desarrollo evolutivo de los/as niños/as incluso de la misma edad es distinto.
Los abusos sexuales implican penetración u otras prácticas sexuales graves. Los abusos sexuales se suelen dar de manera paulatina y progresiva. Empiezan por tocamientos y masturbaciones, y sólo en algunos casos la víctima sufre acceso carnal (coito vaginal en un 4,9% de los casos; coito anal en un 2,7%).

 Nota: Tabla adaptada de Save the Children (2017).

INDICADORES DE SOSPECHA: SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS

Conocer las principales consecuencias y síntomas que pueden presentar los niños y las niñas que han sufrido abuso sexual facilita la detección y el abordaje de sus secuelas. No obstante, es importante tener en cuenta que la presencia o la ausencia de los síntomas en sí misma no es prueba de la existencia o no de un abuso sexual hacia un niño o una niña, pudiendo deberse a otras causas que puedan estar experimentando los/as menores en ese momento.

  • Síntomas físicos: hematomas, desgarramientos o sangrados vaginales o anales, dificultad caminar o sentarse, infecciones de transmisión sexual, enuresis o encopresis, embarazo temprano.
  • Síntomas psicosomáticos: dolor de tripa constante, fatiga, infecciones urinarias sin causa orgánica. Alteraciones del sueño y/o de la alimentación.
  • Problemas emocionales: fobias variadas, miedos, síntomas depresivos, ansiedad, sentimientos culpa o vergüenza extrema, aislamiento, terror y/o evitación de la persona agresora. Trastorno de estrés postraumático. Ideación y conducta suicida. Autolesiones.
  • Problemas cognitivos: Conductas hiperactivas, problemas de atención y concentración, bajo rendimiento escolar. Peor funcionamiento cognitivo en general.
  • Problemas conductuales: conductas regresivas, cambios bruscos de estado de ánimo y/o comportamiento. Conductas sexualizadas (masturbación compulsiva, conductas sexuales seductoras, agresiones sexuales a otros niños/as). Curiosidad sexual excesiva y uso de vocabulario sexual inapropiado.

CÓMO ACTUAR ANTE UNA REVELACIÓN

Descubrir que nuestro hijo o hija (u otro menor) ha sufrido o está sufriendo algún tipo de abuso sexual puede ser una noticia impactante, es casi inevitable evitar no alarmarse. Sin embargo, las primeras reacciones son muy importantes para las víctimas. Para evitar que se avergüencen o teman no ser creídos, es fundamental seguir las siguientes recomendaciones:

  • Prestar atención de manera activa, sin interrumpirles. Intentar mantener la calma y evitar los dramatismos. Los niños y las niñas perciben las emociones, una actitud de alarmismo o de preocupación puede hacerles sentir miedo e incluso no ser creídos.
  • Evitar interrogarles o hacerles preguntas invasivas con las que se puedan intimidar. Respetar el ritmo y la forma en la que nos lo cuenten.
  • Agradecerles la confianza en nosotros por contarlo y no olvidarnos de reforzar la valentía que han tenido y mostrarles que estamos orgullosos/as por ello.
  • Evitar culpabilizarlos, avergonzarle o avergonzarnos por lo sucedido. Hacerles saber que no tienen la culpa, que el culpable es la persona agresora.  Transmitirles que se les apoya y que se les va a proteger para que no vuelva a suceder.
  • Acudir al centro de salud y a los Servicios Sociales de zona para que los profesionales puedan asesorar y orientar de los pasos siguientes a seguir según sea el caso.
  • Pedir ayuda profesional especializada, tanto para la familia como para los/as menores.

¿CÓMO PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL DESDE EL HOGAR?

El abuso sexual infantil es más frecuente de lo que nos imaginamos. Desde casa también podemos enseñar a los niños y las niñas estrategias y recursos con los que aprendan a protegerse de este tipo de situaciones.

Algunas claves que nos pueden ayudar a prevenir el abuso sexual infantil desde casa:

  • Fomentar el afecto, la buena comunicación y un clima de confianza en casa. Preguntarles por su día a día, favoreciendo muestras de afecto respetuosas, respetando sus espacios. Que sientan que pueden contar con nosotros/as en cualquier momento.
  • Potenciar el respeto hacia uno/a mismo/a y los/as demás.
  • Prestar atención a sus intereses y actitudes.
  • Favorecer la educación afectivo-sexual desde el hogar. Con ella les enseñaremos que tienen derecho a la privacidad y a la intimidad. Aprenderán a identificar posibles situaciones de riesgo para que puedan comunicarlo lo antes posible. Cuentos como “La Regla de Kiko” pueden ser muy útiles para trabajar estos aspectos desde casa.
  • Enseñarles a que tienen derecho a la privacidad de su cuerpo, que pueden decir “No” si se sienten incómodos o les resulta desagradable alguna situación con otra persona y mostrarles nuestra disposición a escucharlos si lo necesitan.
  • Informar sobre la utilización adecuada y segura de internet. 

 

Rita Cordero Márquez

Psicóloga y Psicoterapeuta