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Trabaje con sus propios miedos a la muerte, con su propia corporeidad, en especial con el tema de su sexualidad y la vivencia de su energía vital. Revise nuevamente su historia personal y deténgase en los módulos  infantiles sobre la enfermedad y la muerte estructurados a partir de las experiencias vividas y los vínculos y mandatos familiares. Si ya los ha revisado le sugiero que lo haga desde una perspectiva simbólica, corporal y no racional. (Hay buenos terapeutas para ello). Lea todo lo que esté a su alcance sobre las enfermedades, en especial enfermedades graves, y la muerte. Después de darse cuenta que hay una gran cantidad de refritos repetitivos sobre estos temas (en especial sobre el más allá, viajes astrales y pseudoespirituales acercamientos a la muerte) seleccione aquello que coincida  con  sus creencias y su ideología; no se contradiga, si es ecléctico aguante el chaparrón. Yo he hecho mi propia selección, si le sirve está a su  disposición.

 

Trabaje con sus propios miedos a la muerte, con su propia corporeidad, en especial con el tema de su sexualidad y la vivencia de su energía vital. Revise nuevamente su historia personal y deténgase en los módulos  infantiles sobre la enfermedad y la muerte estructurados a partir de las experiencias vividas y los vínculos y mandatos familiares. Si ya los ha revisado le sugiero que lo haga desde una perspectiva simbólica, corporal y no racional. (Hay buenos terapeutas para ello). Lea todo lo que esté a su alcance sobre las enfermedades, en especial enfermedades graves, y la muerte. Después de darse cuenta que hay una gran cantidad de refritos repetitivos sobre estos temas (en especial sobre el más allá, viajes astrales y pseudoespirituales acercamientos a la muerte) seleccione aquello que coincida  con  sus creencias y su ideología; no se contradiga, si es ecléctico aguante el chaparrón. Yo he hecho mi propia selección, si le sirve está a su  disposición.

Guarde todos los libros, poemas y escritos sobre el tema de la salud y la muerte, seguramente algún cliente necesitará leer en letra impresa por alguien importante lo que usted le dice (no se ofenda por esto, cuando se está por morir la gente se pone muy astuta, y esto es bueno pues defiende su vida  con uñas y dientes). Además, esta bibliografía puede ser compartida en el núcleo familiar. No dé sermones aunque los considere muy estimulantes (para usted), recuerde que las palabras: "Amor", "Espíritu", "Dios", están muy prostituidas y pueden causar el efecto contrario al que su buena intención desea…pero no evite comprometerse con los aspectos trascendentes; en los momentos cercanos a la muerte el aspecto espiritual está especialmente abierto. Tenga a mano libros de diferentes religiones y compártalos con su cliente cuando lo crean necesario. Como los vínculos transferenciales en estos casos son muy intensos no caiga en la burda tentación de convertirse en un "maestrillo espiritual". · Póngase en contacto con alguna institución para compartir experiencias con personas gravemente enfermas y con el personal sanitario que las atiende, es una gran ayuda comprender y ver que la muerte es algo de carne y hueso. De cualquier forma recuerde que hay que intentar que las personas pasen los últimos momentos de su vida rodeados por sus seres queridos y usted, por más amoroso que sea el vínculo terapéutico, es un profesional que está colaborando. · Es conveniente que tenga bien adiestrada la capacidad para detectar la fase en la que se encuentra una persona con enfermedad grave o en duelo, por más que no existen como aspectos puros y aislados son una buena referencia, (Negación, ira, pacto, depresión, aceptación. Ver "Sobre la muerte y los moribundos" donde Kübler-Ross las analiza claramente). Esto le evitará algunas metidas de pata donde el amor puede ser vivenciado por el cliente como conmiseración y el humor como agresión. Cuando lo tenga claro podrá utilizar la poderosa fórmula "amor y humor" con total tranquilidad.  Evite intervenir bajo cualquier aspecto con los tratamientos médicos que está recibiendo una persona, a no ser que usted mismo sea el profesional especializado en llevar a cabo dicho tratamiento. Hay que aprender a ser un colaborador de los profesionales médicos, "Zapatero a tus zapatos". Tampoco intervenga criticando el tratamiento elegido, por más que no coincida con su ideología o no fuese el que elegiría usted en esas circunstancias, hay que fortalecer la confianza depositada por las personas enfermas en dichos tratamientos. El recurso de coger una mano y estar en silencio es muy saludable, aprenda a manejar el lenguaje no verbal puesto que en muchos casos será, quizás, el único al que se pueda acceder. Para esto tenga su cuerpo adiestrado, sensible y dispuesto. Comparta las lágrimas con su cliente, el estar cerca de la muerte es conmovedor para ambos. Visite algunos cementerios, observe la contradicción de la iconografía que habla de paz,  alegría,  resurrección   y   esperanza  (al  menos   en  los  católicos)  y la connotación lúgubre que tienen. Pasee entre las tumbas y lea los epitafios, imagine la vida de esos seres vivos; recuerde que los cementerios son los lugares que construimos los vivos para elaborar nuestros duelos, los  muertos no los necesitan. Algunas veces puede ser agredido, cuestionado, tratado con indiferencia, por una persona cercana a la muerte. No olvide que ella está elaborando una de las más importantes vivencias del ser humano y que usted ha elegido acompañarla. Recuerde que las circunstancias que se generan son límites y diferentes de otro tipo de conflictiva emocional que sufren las personas. Recuerde que muchas veces se preguntará: _ ¿¡Quién me mandó a meterme en esto!? , y que necesitará tener un buen terapeuta o un buen contexto afectivo. Recuerde que está realizando una tarea difícil y que usted también necesita cuidarse.  Si se decide a transformarse en Caronte le aseguro que la moneda que le pagarán para cruzar el lago se convertirá en tanto amor como no lo ha imaginado.

 

 

Victor Ríos

Terapeuta Gestalt y docente IGC