Han sido cinco meses llenos de experiencias que nos han llevado a vivir nuevas situaciones como conciliar trabajo y cuidado de nuestros/as hijos/as sin apoyo externo, desempeñar nuestras funciones profesionales por medios telemáticos o quedarnos sin él, ser madre/padre y maestra/o a la vez. Ha habido momentos de desconcierto y miedo por no saber que va a venir. Estas circunstancias nos han llevado a convivir con nuestros/as hijos/as más tiempo del habitual, no ha sido sencillo, y hemos compartido, así mismo, momentos entrañables y felices.

La nueva normalidad supone adaptarnos a todos los cambios externos que nos exigen y que afectan de manera directa en nuestra manera de relacionarnos con los demás, sobre todo en la relación con la pareja en la que durante el confinamiento muchos/as se han descubierto unos/as a otros/as porque han tenido la oportunidad de pasar días enteros juntos/as y esa situación era nueva para muchos/as. Las obligaciones del trabajo, hijos, familia, relaciones nos dejaban poco tiempo para compartir en pareja. Y ¿qué hacemos con lo que hemos descubierto del otro/a?

Cada persona tiene un mapa interno del amor y necesidades afectivas distintas que cambian en función de su momento vital. Cuando nos enamoramos, tenemos todo el tiempo para la pareja, compartimos alegrías y penas, disfrutamos y dialogamos buscando apoyo en situaciones del día a día así como en dificultades y desafíos que vamos encontrando. Deseamos amar y ser amados, estamos sintonizados llevando al espacio intimo de la pareja una comunicación autentica y directa.

Desde el momento mismo de la gestación somos seres vinculares, nos formamos y crecemos en los vínculos. Cada pérdida experimentada, de un vínculo, constituye un proceso emocional que reestructura el vínculo, y supone un proceso de duelo.

La Terapia Gestalt se apoya en la filosofía existencial, la toma de conciencia de lo que ocurre en el momento inmediato, parte de una epistemología holística, descriptiva, Integral y estructural de la que resalta la fenomenología (búsqueda de compresión de lo que es revelado por la situación junto con la interpretación del observador) y el presente.

Parece que esta es una historia sobre la propia vergüenza. Como casi siempre que me interesa algún tema, éste tiene que ver conmigo. La prueba más palpable para mí es la pelea constante que he mantenido mientras preparaba esta conferencia.

Según el diccionario de la Real Academia, desde un punto de vista psicológico, entendemos por culpa aquella acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

¿Cómo definimos familia? 

Una familia es un grupo de personas que forman una comunidad con el objetivo de nutrirse, protegerse, y enriquecerse mutuamente. Esta comunidad funciona como un sistema, en el que todos sus miembros son importantes e imprescindibles, y los movimientos de uno de ellos influyen y afectan a los otros. El sistema tiene unas reglas de funcionamiento que le sirven para subsistir, y reacciona ante el peligro de desintegración buscando recobrar el equilibrio, lo que a veces se identifica como síntoma al constituir relaciones disfuncionales. 

Si prestamos atención con detenimiento al título del presente escrito, “usted puede enfadarse si sabe cómo”, bien se podría concluir que, si usted no sabe cómo, no puede enfadarse. Pero, ¿es esto posible? ¿Podría darse el caso de alguna persona que no pueda enfadarse por falta de habilidades? Pues si y no, me explico. Es cierto que hay muchas personas que manifiestan no poder enfadarse por no saber cómo hacerlo, aunque en el fondo, lo que realmente les ocurre, y a lo que se refieren, es a que no saben cómo expresar el enfado que sienten, es decir, la experiencia del enfado si la sienten, pero no encuentran los recursos adecuados para manifestar estos sentimientos ante la persona con la que están conflictuados. 

Pero, cómo es que existe tanto problema con esta emoción, a qué se debe que una gran parte de las personas que acuden a consulta, al margen de la problemática que les lleve allí, presentan notorios problemas en la expresión saludable de su enfado. 

Existen cuatro emociones básicas: Placer. Dolor. Miedo. Ira Algunos autores añaden el Asco.

Las emociones se notan en el cuerpo, su etimología <emovere> ya indica movimiento porque las emociones son el nombre que damos a una serie de sensaciones que notamos en el cuerpo.

Las emociones las compartimos con el mundo animal, somos mamíferos, y nos dan información útil sobre lo que está pasando en nuestro medio, en la relación nuestra con el entorno. Desde este razonamiento, y por supuesto, todas las emociones son útiles. Nos dan información sobre lo que está ocurriendo alrededor y nos ayudan a dirigir nuestro comportamiento.

Imagínese usted que hundido en la angustia se decide acudir a pedir ayuda a un hombre renombrado, muy hábil en su oficio, según dicen.

Después de atravesar casi sin respirar un barrio esquivando ladrones, pordioseros y señoras que ofrecen su cuerpo a precio reducido, golpea una puerta despintada y al abrirse emerge una figura que lo deja de hielo, ese tal hombre, de reconocido oficio, es de baja estatura, piel morena, panzón, patizambo, ojos saltones, gruesos labios y una gran cabeza calva. Sus ropas arrugadas se condecoran con algunas colecciones de manchas.

Amablemente hace uso de una cortesía casi infantil haciéndolo pasar a un cuarto donde, como islas en el mar del desorden, emergen dos sillones, en uno duerme un gato y en el otro una pila de libros. El anfitrión deja suavemente los libros y al gato en el suelo y lo invita a sentarse.

El título de este artículo me lleva a un tiempo antiguo donde otra generación de madres usaba esta misma frase refiriéndose a alguno de sus hijos: “Pepito/Juanita, pero ¿qué voy a hacer contigo?”. Surgía tras algún hecho no muy deseable, alguna trastada infantil, y tenía “aroma” de reproche y de fatalidad. Algo así como: es mío y aunque no me guste demasiado vino para quedarse.

Con el trastorno de ansiedad, con la ansiedad, sucede algo parecido. Se ha convertido en un elemento común de nuestro lenguaje y de nuestra vida cotidiana. Ha pasado a ser un término coloquial que abarca un amplio espectro de síntomas, desde la activación del sistema nervioso ante un acontecimiento que puede ser una fiesta o una entrevista de trabajo hasta síntomas más serios e incapacitantes. Del mismo modo las causas son amplias, variadas y complejas.

¿Qué hacer con la ira en la infancia?

1.- Crear unas normas sencillas de convivencia, claras y firmes. Es decir, no gritamos, no nos autoagredimos ni dañamos, no dañamos objetos, cuando estemos en conflicto nos daremos un tiempo para respirar y sentirnos, posteriormente buscaremos un espacio con calma para compartir impresiones.
2.- No juzgaremos los estados emocionales, son momentos que vienen y van, no forman parte de nuestra personalidad.

Relaciones de pareja en vacaciones. Crisis y oportunidad

A veces tras las vacaciones pasamos por crisis y rupturas de pareja, esto es debido básicamente a que aguantamos o evitamos situaciones en la relación que nos ocasionan conflictos.

Te dejamos unas claves para fortalecer tu pareja y tomar las vacaciones como una oportunidad

El ciclo de la experiencia aplicado a los niños ha sido para mí cómo profesional un importante descubrimiento que me permite tener una base más sólida en el diagnóstico y también en la elección de las diferentes técnicas y estrategias en el proceso de terapia.

Es una necesidad de todo terapeuta, sobre todo de todo terapeuta novel encontrar técnicas, herramientas, mecanismos a los que agarrarnos para sentir que estamos haciendo lo que toca, o al menos sentir que estamos haciendo algo. Pero el niño, el adolescente no debe vivir nunca las técnicas como una agresión. Ninguna técnica debe estar nunca por encima del contacto. En terapia Gestalt el punto fundamental es el contacto, el contacto con el niño o el adolescente, el contacto con el otro es lo que posibilita la terapia y es lo que hace que el otro pueda sentirse confirmado, pueda crecer y evolucionar de forma sana. Este capitulo no es un conjunto de recetas sino un buen número de herramientas recogidas a lo largo de mi vida profesional y de todos mis encuentros con pacientes y con otros profesionales. Los terapeutas Gestalt trabajamos en el aquí-ahora y las técnicas son algo que tenemos preparado pero sólo en el contacto descubriremos si esa es la técnica adecuada o tenemos que echar mano de otros recursos. Las técnicas son un conjunto de recursos que guardamos por si pueden ser útiles.

Una de las cuestiones clave para el desempeño óptimo de la intervención y acompañamiento infanto-juvenil es el hecho de tener la capacidad para estar atento/a a las necesidades del niño/a o adolescente y no confundirlas con las suyas propias, es decir, a la capacidad para estar presente y con una disponibilidad afectiva óptima que le permita transcender aquellas cuestiones personales y estados de ánimos que pudieran interferir en su quehacer como profesional.

Pero todos, seamos o no psicoterapeutas, tenemos experiencias no resueltas de nuestra propia infancia que influyen a la hora de relacionarnos con nuestros pacientes. Todos tenemos alguna experiencia más o menos dolorosa que forma parte de nuestra historia. Tal vez fue la enfermedad o fallecimiento de una persona importante, alguna situación familiar difícil, esa falta de afecto y atención tan importante para nosotros y que no obtuvimos como necesitábamos. Quizá fuera el malestar experimentado al no poder hacer desaparecer los conflictos que tenían nuestros padres y que tanto sufrimiento nos causaban. O a lo mejor las experiencias de malestar tengan que ver con la falta de amor incondicional, con el haber vivido en familias donde el amor dependía de los hechos y los éxitos conseguidos y no por el mero hecho de ser quiénes éramos.

La Psicoterapia Infantil Gestáltica está algo olvidada, hay pocas publicaciones y con pocas referencias a la teoría. La Terapia Gestalt como terapia humanista que es tiene una concepción del niño muy positiva, tiene plena confianza en sus capacidades y en su creatividad. Hablamos de Terapia Infantil Gestáltica como si sólo hubiera un modelo, pero no es así, la terapia toma carices muy diferentes según la edad del niño. Dado que el niño es un ser en evolución, el Terapeuta debe tener conocimientos de Psicología Evolutiva, de Pedagogía y de Psicodiagnóstico. Cobra relevancia el papel de Diagnóstico aunque no se entiende de forma separada a la Psicoterapia.

Apoyar y respetar a los hijos mientras son pequeños y en la adolescencia es fundamental para satisfacer sus necesidades vitales y garantizar un desarrollo autónomo. Para lograrlo debemos estar atentos y comprender las diferentes fases de su crecimiento y evolución.  

La familia es el primer conjunto de personas con las que estamos en contacto y, en un primer momento de la vida, es esencial para la supervivencia física y emocional. Es donde nacemos y nos desarrollamos. Además de ser un reflejo social y cultural de los momentos en los que vivimos, es nuestro primer grupo de referencia, y el lugar donde tenemos nuestras primeras experiencias relacionales y afectivas. Dichas vivencias irán configurando nuestros  modelos de interacción, que tenderemos a repetir a lo largo de toda nuestra vida.

¿Quién quiere enseñar a sus hijos/as a través de estrategias mediocres? Todos deseamos enseñar de la mejor manera posible y dotar a nuestros hijos e hijas de la mayor cantidad de herramientas para relacionarse consigo mismo/a y con el mundo, más allá del lema “la letra con sangre entra”.

Mi hija con 4 años no quiere ir al cole, todas las mañanas le duele algo y el/la pediatra dice que es emocional.

A veces los niño/as están pasando por una situación de estrés y la forma que tiene de expresárnoslos es a través de somatizaciones. ¿Qué nos puede ayudar para acompañar a nuestros niño/as en esto?

Esta suele ser una consulta frecuente en terapia. Generalmente, los papás y mamás tienen una gran preocupación por cómo dar esta noticia a sus hijos/as, a qué aspectos dar importancia y qué cosas tener en cuenta para que los/as niños/as sufran lo menos posible.

Cuando dos personas que han sido pareja, han compartido sus vidas, han establecido proyectos en común(casa, hijos…), etc… deciden romper esta unión se encuentran con un estado de ánimo bajo: pueden sentir tristeza, confusión, mezcla de emociones, sensaciones de extrañeza, preocupación por su futuro…

Solamente reconociendo tus emociones es cómo puedes ser consciente, en cuanto organismo biológico, tanto de lo que debes enfrentar en el entorno, como de las oportunidades concretas que se presentan en cada momento concreto”. 

Desde la infancia creamos formas y estructuras internas que nos dan cierta seguridad a la hora de movernos por el mundo.

Son las emociones, una emoción es una respuesta fisiológica, involuntaria e inmediata, ante un estímulo concreto, de tipo externo (pornejemplo ver fuego, genera miedo) o interno (sensación corporal o recuerdo de alegris) y nos mueven a la acción. Las emociones siempre responden a un estímulo concreto y es ante éste ante el que nos mueven a actuar, ya sea para acercarnos a algo u alejarnos de ello. 

La consulta que destacamos este mes es la relacionada con esa frase de…es que no puedo más…Muchas veces lo llamamos hastío, otras veces agotamiento y otras veces lo llamamos estrés.

Pero sabemos que el estrés es un mecanismo de supervivencia, automático y que surge ante una amenaza. Si esta reacción se produce ante una amenaza real –un tigre que nos está atacando- se convierte en un reacción sana. Sin embargo, el estrés que vemos en consulta, no se produce por amenazas reales sino por amenazas subjetivas ante las que se responde con un desequilibrio fisiológico y psicológico no sano. Todo ello mantenido en el tiempo lleva al agotamiento y al hastío.

Nuestro Sistema nervioso está programado para que la información del mundo exterior sea captada a través de los órganos de los sentidos.

El cerebro utiliza este método de codificación para clasificar los mensajes recibidos por nuestro sistema nervioso. Estos mensajes son utilizados por él para crear nuestras experiencias. Es a partir de la creación de esas experiencias que damos sentido al mundo que nos rodea. Este “software” del cerebro nos permite tomar decisiones y responder rápidamente a los requerimientos del entorno.

Antes que nada, ¿qué significa P.N.L (PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜISTICA)? Según refiere la Asociación Española de PNL, el nombre de PNL (en inglés NLP = Neuro Linguistic Programming) se refiere a tres aspectos básicos de la experiencia humana:

Todas las personas nacemos con la tendencia de sentir diferentes tipos de motivaciones a lo largo de la vida, si bien es cierto que, a veces, determinadas experiencias vividas (fundamentalmente en la infancia) imprimen o colocan una losa sobre nuestra capacidad para sentir motivación por algo o por alguien. Aunque incluso esta situación es, afortunadamente, reversible.

Especializaciones, módulos en escuelas de negocios e incluso departamentos en instituciones dedicados enteramente a la investigación, el fomento y la divulgación sobre innovación y creatividad.