En el caso de parejas con hijos, a esto se une la toma de decisión acerca de los/as hijos/as, cómo darles la noticia, qué tipo de custodia van a llevar a cabo, qué es lo mejor para ellos/as en este momento, cómo mostrarse seguros y enteros como padre y madre ante ellos, etc.

Mi intención con este artículo es apoyar a la familia en este difícil tránsito con algunas ideas claras de cómo abordar con los/as hijos/as la ruptura de la pareja. Una vez que se ha tomado la decisión de separarse, será interesante que ambos decidan qué tipo de custodia van a llevar a cabo. Es recomendable que este asunto esté definido antes de hablar con los hijos, ya que para ellos es más fácil de encajar cuando les explican los cambios de manera concreta. En estas situaciones, la incertidumbre suele generar ansiedad en los/as niños/as. Si los progenitores no se han podido poner de acuerdo con este tema, es interesante decir a los/as niños/as que están en negociaciones y que se les hará saber lo antes posible la decisión que tomarán. Es importante que los/as niños/as no entren en los conflictos de los padres. Ellos deben mantenerse al margen, ya que en caso contrario puede darse un conflicto de lealtad, teniendo que elegir entre el padre y la madre, elemento que daña la seguridad y autoestima de los niños.

El primer paso es que tras haber tomado la decisión de romper la pareja y estar seguros de ello, es que el papá y la mamá se reúnan con los hijos para comunicarles la decisión tomada.

En este espacio y a partir de este momento, es importante que los hijos queden con el mensaje de: rompemos nosotros porque no queremos seguir siendo pareja, sí queremos seguir siendo padre y madre. El mensaje a los/as hijos/as es que son queridos por sus padres por encima de todo lo demás y así va a seguir siendo durante toda su vida. El segundo paso es explicarles cómo lo van a hacer a partir de ahora, dónde van a vivir y con quién, qué cambios se van a dar... es interesante que se den los menores cambios posibles.

En tercer lugar es interesante mostrarse accesible a los/as hijos/as para que puedan preguntar y aclarar todas las dudas que puedan tener.

Por último, es probable que los/as hijos/as tengan algunas dificultades para adaptarse a los cambios y que además hagan continuas comprobaciones de amor, seguridad y lealtad a sus padres durante un tiempo. Es importante estar al lado de los/as hijos/as y también es necesario que no escuchen a sus padres hablar mal al uno del otro. Si presencian discusiones es interesante explicarles que a veces les cuesta ponerse de acuerdo y por eso discuten, pero que al final consiguen resolver sus diferencias.

Otro aspecto importante es la llegada de nuevas parejas a la vida de los niños. Lo más relevante a tener en cuenta es que el/la niño/a no sienta que la nueva persona puede ser una amenaza para la relación entre él/ella y su padre o su madre… y que pueda quererla sin temer que la lealtad hacia sus padres se quiebra. El establecimiento de una relación óptima entre los niños y la nueva pareja necesita de tiempo y el niño debe sentir que esta persona suma y no resta a su vida.

Los papás y mamás que se separan o divorcian deben saber que el conflicto de lealtad es un asunto muy doloroso para los/as niños/as. Es interesante que sientan que pueden querer a su padre, a su madre y a cualquier persona que llegue a la vida de los niños. Es muy importante que los padres y madres revisen cómo están llevando a cabo esta separación, si lo van aceptando, si les molesta que sus hijos quieran al otro papá o mamá, si les molesta que quiera a una nueva pareja, si se sienten desplazados, si le cuenta a sus hijos los problemas que tiene con el otro progenitor/a…

Cuál es el momento de acudir a terapia tras una separación:

  • Cuando los conflictos entre los adultos no se resuelven pasado algunos meses.
  • Cuando los/as hijos/as empiezan a tomar partido entre los padres, es decir, sienten que tienen que proteger a uno frente al otro, muestran rechazo hacia uno de los dos.
  • Si los/as hijos/as desarrollan durante más de un mes los siguientes síntomas: problemas de sueño, dificultad en las relaciones sociales, problemas escolares y de rendimiento, irritabilidad o un estado de ánimo bajo de manera prolongada, si fantasea de manera recurrente con la reconciliación de los padres.
  • Si los hijos muestran celos hacia nuevas parejas.
  • Si los hijos tienen rivalidad entre hermanos o con los hijos de nuevas parejas.

Patricia Ortiz Guzmán

Psicóloga y Terapeuta Gestalt

Nº de Col T-2122