Siendo una disciplina integrada en la psicología humanista, se apoya en que los cambios facilitados con la acción terapéutica ocurren como resultado de un proceso vivencial, donde los significados implícitos se sitúan en el darse cuenta o toma de conciencia (awareness).
El darse cuenta lo definimos como “una forma de vivencia”. Es el proceso de estar en contacto alerta con la situación más importante en el campo ambiente/individuo, con un total apoyo sensorio- motor, emocional, cognitivo y energético”. (Yontef, 1976).
Partiendo de la máxima que todos los mecanismos físicos, emocionales, cognitivos y conductuales de la persona están integrados y se movilizan durante la terapia, el darse cuenta y/o awareness, convierte el contexto terapéutico en un laboratorio donde se exploran procesos y se vivencian situaciones habituales de la vida cotidiana del sujeto. El espacio de terapia, es un lugar seguro, para experimentar otras alternativas de acción. Al tomar contacto con la experiencia del momento presente el abordaje está basado en los recursos de afrontamiento que surgen en la sesión, siendo el cliente sujeto activo de la terapia.
La Terapia Gestalt busca que la persona discrimine conductas que satisfacen sus necesidades, percibir, sentir y poner en práctica actitudes propias, es más importante, que reflexionar e interpretar.
El darse cuenta es una actitud, que paciente y terapeuta mantienen en sesión, atentos a lo que surge como relevante en el momento presente. “El paciente y el terapeuta dialogan, es decir, se comunican mutuamente perspectivas fenomenológicas, es decir, lo que sucede y como. Las diferencias en estas perspectivas son el foco del dialogo y la experimentación continuada. El objetivo es darse cuenta de lo que el paciente está haciendo y de cómo lo está haciendo y de cómo pueden cambiar”. (Sorando, 2003)
El trabajar con lo obvio, es decir, lo que aparece en el momento de la sesión hace que el paciente pueda contactar fácilmente con sus necesidades prioritarias y así contacte con su realidad y sus recursos.
Este tipo de trabajo permite al terapeuta atender a lo que le ocurre con el paciente y a las figuras que emergen potenciando un cambio en el cliente, obteniendo como resultado el contacto del paciente con lo que ES (como percibe, como identifica su necesidad y como hace para atenderse) y un distanciamiento de los pensamientos estructurados que aprendió y que ahora le limitan el campo de visión y lo bloquean.
El darse cuenta además hace que se establezca un límite entre lo mío y lo de los otros, es un continuo experiencial entre la zona interna (entre lo que siento de la piel hacia dentro o como está mi cuerpo hacia dentro), la zona externa (de la piel hacia fuera o como percibo lo externo) y la zona de fantasía (lo que pienso acerca de esto).
Por tanto, nos permite separarnos de todas aquellas ideas preconcebidas de nosotros o de la realidad, del deber ser y contactar con lo que es realmente.
Lo más valioso de esta técnica para el terapeuta es que sirve para atender en mayor medida al paciente, lo que necesita inmediatamente resolver, cuanto mayor toma contacto en el presente, con el paciente mas información se manejara para profundizar en los mecanismos bloqueantes o de defensa, acompañarlo en el descubrimiento de sus defensas así como en la búsqueda de alternativas y en la toma de conciencia de lo que le ocurre, atendiendo así a lo emergente, y no solo, lo que el terapeuta interprete como significativo.

Bibliografía
-CASTANEDO SECADAS, C. (1997) Terapia gestalt. Enfoque centrado en el aquí y ahora. Ediciones Herder. Barcelona
-YONTEF, G. (1995). Proceso y diálogo en psicoterapia gestaltica. Editorial Cuatro Vientos. Santiago de Chile

María Jesús Armas Acosta
Psicóloga. Psicoterapeuta
Directora IGC e ICP Canarias